Son pocos, están desarmados y tienen a 20.000 soldados peinando la ciudad en su busca y captura. Son los últimos de Rangún, un grupo de jóvenes que se resiste a dejar escapar el sueño de una Birmania en democracia y una revolución -la del azafrán- herida de muerte por la brutalidad del ejército.
Los birmanos han comenzado a aceptar que su desafío ha fracasado y que los generales han vuelto a ganar. El régimen supo calcular que si se mostraba su determinación de disparar a matar, y lo confirmaba con cadáveres en las calles, la mayoría de la población recuperaría el miedo que ha atenazado a este país durante 45 años de dictadura. El Gobierno parece haber logrado su objetivo a excepción de unos pocos manifestantes dispuestos a mantener una leve llama encendida. Los soldados rastrean Rangún calle por calle, aplastando los últimos vestigios de la rebelión y arrojando a sus camiones a los sospechosos.
Fuente: http://www.elmundo.es/
Leyendo noticias como ésta, hoy me siento más dolido que de costumbre. Estos hechos me llevan a recordar otras historias, como la del hombre que se quemó a lo bonzo por sus problemas burocráticos o la de otro que en Alcalá de Henares es ahora tetrapléjico por la vertiente racista de la barbarie. Sumadas a otras, como la de la persecución que sufren algunos de los enemigos del Régimen Localista de mi ciudad o la lucha por las libertades durante tantos años en este país, me hacen replantearme la situación, para buscar una mayor perspectiva. Me refiero a la situación política local. No puedo prometer y no prometo la victoria, sólo puedo jurar la guerra.
Salud y libertad.
Mostrando entradas con la etiqueta Rangún. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rangún. Mostrar todas las entradas
lunes, 1 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)